Posts Tagged “vida”

Siempre ha habido quienes guardan muchas cosas antiguas, a pesar de no utilizarlas, como recuerdo. Antaño los objetos se guardaban quizá más que hoy en día, muchas veces porque se consideraba que seguían siendo útiles. Hoy cuando una maleta se nos estropea, cuando nuestros cubiertos están viejos o cuando la ropa ya no nos gusta, nos deshacemos de estos objetos porque se pueden volver a adquirir fácilmente. De hecho la sociedad en la que vivimos valora este materialismo del “ir a la última” y no nos gusta a menudo tener objetos rotos o que se vean viejos.

Puede parecer que en esta sociedad no somos amantes de la colección, de conservar objetos antiguos. En mí opinión quien más, quien menos, colecciona algo hoy en día, hoy nos coleccionamos a nosotros mismos. Las nuevas tecnologías han propiciado que esto sea posible. Hoy en día realizamos muchísimas fotografías que son reflejo de nuestra vida y no nos desprendemos de ellas. También compramos cosas con las que nos identificamos y las conservamos como muestra de quienes somos o de quienes hemos sido, música por ejemplo. Hoy en día tenemos una gran agenda de teléfonos, muchos de los cuales no usamos, pero que no borramos por si acaso. Hoy en día guardamos mail, conversaciones, videos, libros, música o imágenes que nos definen. Muchas cosas de las que coleccionamos y que nos definen están en soporte digital. En el fondo son recuerdos inmateriales que no ocupan espacio pero de los que no nos desprendemos porque los consideramos vestigios de nuestra vida. Ya no coleccionamos sellos, objetos exóticos o cromos, sino que sólo conservamos aquellos que nos recuerdan un pasaje de nuestra vida.

El coleccionarse a sí mismo se debe en gran medida a lo que se llamó “ruptura generacional” y que ocurrió hacia los años 60-70. Antes de esta llamada ruptura las personas vestían siempre como mayores, todos tenían un traje de domingo y sus objetos de uso cotidiano eran similares y se compraban por el uso que se iba a hacer de ellos. La ruptura generacional hace referencia a cuando los jóvenes ya no quieren ser como sus padres e intentan diferenciarse de ello y surgen las generaciones y los estilos. Los hippies por ejemplo son un ejemplo de ello. Más actualmente hablamos incluso de revival. Ahora todos hablamos ya de generaciones y buscamos identificarnos de algún modo con ellas. Para demostrar quienes somos y quienes hemos sido nos coleccionamos a nosotros mismos.

Comments No Hay Comentarios »

Friedrich Nietzsche (1844-1900)

“Nietzsche ha afirmado que el remedio ha sido peor que la enfermedad” ante la ambivalencia de la filosofía. El remedio de la episteme se muestra como un suicidio, destrucción de la vida. Empieza una larga marcha para el hombre hacia la liberación de esa verdad que le destruye la vida. Esta liberación se ha convertido en la historia concreta de Occidente y queda determinada por la liberación religiosa, política y económica.

Al comienzo de la civilización Occidental el hombre no poseía una capacidad para transformar el mundo tan desarrollada como en la época moderna. El remedio más eficaz del hombre ante el terror del devenir era el modo de interpretar el mundo y la vida, si excluimos el mito por no ser válido como valor cognoscitivo. Sin embargo, en la modernidad una élite de individuos consigue guiar y regular el mundo mediante la ciencia y la técnica moderna. Los individuos ya no se sienten observadores pasivos de la historia. Los resultados prácticos de las ciencias y la tecnología consiguen llegar a la masa de una manera que la filosofía no ha logrado alcanzar. Las masas adquieren confianza ante el terror por el nuevo sentido de poderío. Las ciencias no son episteme, son formas del mito pero a diferencia del mito mantienen lo que prometen.

Una última tentativa de realizar una filosofía basada en la episteme la realiza la filosofía hegeliana. Por otra parte el triunfo de las ciencias se vislumbra como un aspecto positivo de la iniciativa humana y se confía en el progreso como liberación de los inmutables. Este sentido de progreso es interpretado por el Marxismo y el positivismo, dejando en un segundo plano el antiguo temor. Sin embargo, todavía hay desconfiados que temen que ocurra de nuevo lo sucedido con el antiguo remedio, en este punto se sitúa el existencialismo. Esta desconfianza se puede trasladar tanto al progreso como al pesimismo que se rinde al terror. En este punto se sitúa la filosofía de Nietzsche que propone un nuevo tipo de hombre que acepta su destino. El positivismo, el pragmatismo y el neopositivismo mantienen la confianza en el nuevo remedio.

Comments No Hay Comentarios »

El contenido filosófico de “apuntes del subsuelo” consiste en que trasciende los límites de la mera creación literaria, nos descubre estratos recónditos de la condición humana. Nos muestra que las inquietudes humanas no se corresponden con los impulsos que nos mueven a la búsqueda de la felicidad total, esto es, una felicidad basada en unos principios inalterables del mundo o de nuestra propia persona que una vez establecidos podamos mantener de forma perdurable el resto de nuestra vida. Ciertamente, atendiendo al contenido más íntimo de la novela podemos observar en ella el recorrido de un largo camino en la búsqueda de la definición de un sosiego o paz espiritual caracterizado por la dificultad propia del camino, camino que no encuentra un final puesto que el obstáculo se encuentra en lo más profundo de la psique humana. La tesis que pretende mostrar esta novela, a mi parecer, es que el hombre no es una fórmula matemática sino un entresijo de contradicciones. Esto conlleva que el hombre no puede estar sujeto a unas normas invariantes, a unas normas que dicten lo bueno y lo malo de manera excluyente, puesto que en la misma contradicción es donde el hombre adquiere su valor.

En esta obra Dostoyevski realiza una crítica feroz hacia ideologías de tipo excluyente, a culturas que pretenden convertir al hombre en un ser feliz eliminando en él la contradicción. Sólo admitiendo al hombre tal y como es podemos crear un entorno a su medida que le permita conseguir una verdadera felicidad. Mientras tanto el hombre se encuentra sometido por su propia cultura que le aniquila como lo que es, lo cual es una contradicción evidente puesto que desvirtuando la propia naturaleza del hombre nunca llegaremos a ser felices como hombres sino que nos sentiremos desdichados porque nuestras posibilidades no se corresponden con nuestras cualidades.

Comments No Hay Comentarios »

Lo social ha sido vencido en el anonimato, en la falta de cualidad histórica, en falta de idealidad y en falta de lo político. Sólo funciona un referente y es el de la mayoría silenciosa cuyo único modo de aparición es por el sondeo. La masa ya no es un referente porque ya no es del orden de la representación. La masa no se expresa se la sondea. El de la masa es un silencio que no habla y no permite que se hable en su nombre: de nadie puede decirse que representa a la mayoría silenciosa y esta es su revancha. Este es siempre el peligro de la generalización hoy en día, que no existe un referente como antaño eran la clase o el pueblo. Ya no somos sujetos, ya no podemos expresarnos y hemos perdido la caracterización. La individualidad que en esta época de liberalismo capitalista es la insignia de la libertad es también un simulacro ya que el individuo ha dejado de ser sujeto de valor, de pensamiento y de opinión.

La estrategia del poder se fundamenta sobre la apatía de las masas pero la inercia que fomentó se convirtió en el signo de su muerte. Este proceso hoy en día es irreversible mientas cada uno tengamos lo necesario para ser definidos como mayoría silenciosa, la felicidad consiste en tener-manipular y no en ser como indica Eric Fromm. No se puede incentivar a lo social ya que toda información sólo favorece el proceso entrópico e hiperreal. Lo negativo de la masa es que absorbe toda la energía social pero no los crea. Todo discurso creado queda inscrito dentro del ámbito del mecanismo de la simulación y pasa a ser una opción más que hay que respetar tanto como la contraria. Esta es la época de la elección y la multiplicación de recursos no supone un problema. La masa, por tanto, realiza la paradoja de ser a la vez objeto de simulación y un sujeto de simulación capaz de refractar todos los modelos y de verterlos de nuevo por hipersimulación. Como resultado la masa no es sujeto ni sujeto.
La sociedad vive en una inversión del orden de lo privado y lo público. Igualmente se invierte el tiempo débil y fuerte. La banalidad como ocio se valora cada vez más y cualquier esfuerzo es rechazado. El repliegue sobre la privacidad por lo banal y el rechazo del trabajo como algo productivo para el sujeto mismo es un desafío de la política. Lo público, el trabajo y la implicación social, es rechazado por las perspectivas de satisfacción del individuo que dirige sus deseos hacia lo improductivo. Sin embargo, a través de la banalidad se produce una microrrevolución debido a la impotencia de control político y social sobre ella. En la actualidad, por ejemplo, el subsidio al desempleo provoca un paro en aumento, la sanidad gratuita provoca un déficit en la economía, las jubilaciones son un problema ya que todos desean jubilarse anticipadamente y la esperanza de vida crece, la inmigración se fundamente en encontrar un trabajo en el que se gane más con menos esfuerzo… el estado de bienestar que desde las políticas socialistas se pregonaba como la culminación democrática estatal ha demostrado ser imposible. Fueron precisamente los propios políticos los que con los procesos de disuasión crearon la mayoría silenciosa que mientras conceden sus votos sin dudar van destrozando cualquier apuesta positiva. Así, la resistencia a lo social progresó más rápidamente que lo social.

La única solución posible es la de la implosión por el triunfo de lo hiperreal: consiste en consumir cada vez más. Un caso paradójico de actualidad es el caso de los medicamentos. El consumo en masa de los medicamentos autorrecetados ha producido que los medicamentos se vuelvan inservibles. La automedicación a menudo es producto de la pereza de acudir al médico o de la hipocondría de las personas. Igualmente aumenta la violencia en aulas por niños que han crecido ante las imágenes de violencia extrema y se ven desensibilizados ante ellas, y faltos de una referencia autoritaria clara.
Estas teorías de Baudrillard han generado un arte que denuncia una cultura aceptándola y llevándola hasta el extremo. Los autores se suman al simulacro. Se crean productos artísticos desposeídos de verdad, de genialidad, de originalidad y de aura. Presentan fetiches triunfantes y simulan representaciones mutables de la realidad. Juegan al juego de lo hiperreal. El objeto artístico se convierte en algo extraño. Lo que importa no es el sujeto que desea sino el sujeto que seduce, que disuade. El artista ya no debe imitar o parodiar la realidad sino extrapolar signos de ella para crear una hiperrealidad. El arte genera mundos simulados. Todo este movimiento parte ya de un referente en la apropiación de objetos de consumo popular tal y como hacía Andy Warhol o Duchamp con el ready-made, anteriores a la obra de Baudrillard pero que a partir de ella ha surgido enriquecida con nuevos significados más actuales.

Comments No Hay Comentarios »

Baudrillard es un sociólogo francés postestructuralista interesado por la cultura postmoderna y tuvo gran repercusión en el arte tardíamente en autores como Meter Halley, barbara Kruger, Jeff Koons y Maim Steinbach.
Define la simulación como la generación de los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. En principio lo real se refleja en los mass-media pero el resultado es que acabamos comparando nuestra realidad con un referente mediático convirtiendo nuestro mundo en hiperreal. Los mass-media actúan sin referente. Dicho de otra manera es el mapa el que precede al territorio. La abstracción ya no puede existir porque hay una ausencia de referente. Es lo que llama la precesión de simulacros y la liquidación de precedentes. Ante este hecho los valores pierden su función ya que no hay modelos y todo puede ser producido, no existen las verdades porque no hay referente ni objetividad, no existen utopías porque el signo pierde su valor, y no hay dios ni juez que nos indique una finalidad. Perdemos la ilusión porque no podemos pensar que otra realidad puede ser posible ya que al no haber referente toda opción siempre será un simulacro más.
Culturalmente nos hallamos en medio de una lógica de la simulación que no tiene ya nada que ver con la lógica de los hechos. Podemos simular una democracia a pesar que no se favorezca el diálogo ni la libertad de pensamiento –sin libertad de pensamiento no hay libertad de opinión ya que toda opinión queda inmersa en el discurso imperante. Para una democracia simulada es necesaria la disuasión de la que se encargan los mass-media con escándalos como el caso Watergate, es la teoría de la conspiración y del miedo la que nos mantiene disuadidos de no quebrantar las normas establecidas. Una vez que no hay valores debemos aceptar lo producido que nos mantiene en la rutina a la vez que nos dan escándalos de los que hablar de ellos pero siempre lo suficientemente lejanos para que no nos preocupemos. Todos nos acordamos que las diferentes modas informativas de la televisión, como lo fueron los perros asesinos, el síndrome de las vacas locas y actualmente podría serlo el maltrato escolar. La única arma absoluta del poder consiste en persuadirnos de la realidad de lo social: de la gravedad de la economía y de las finalidades de la producción. Se consigue destruyendo el referente para que todo lo que exista no sea más que simulacro, para que no podamos valorarlo. Se confunde el principio de realidad y el principio del deseo al no existir el valor, nos agrada lo que nos muestran, deseamos lo que vemos a pesar de ser un simulacro.
De este modo, se gira el dispositivo panóptico de vigilancia (vigilar y castigar) hacia un sistema de disuasión donde está abolida de la distinción entre lo pasivo y lo activo. Ya no somos nosotros los que miramos la televisión sino que es la televisión la que nos mira a nosotros como indica Baudrillard en el caso de los Loud. La disuasión provoca una implosión del sentido: todo lo que se crea sólo puede ser simulación por la falta de referentes verdaderos, y los signos hiperreales se van multiplicando en el seno de una sociedad en la que no se puede descartar ninguna opción. Ante cualquier hecho se crea un montaje oficial que marca una pauta de valor hiperreal, es lo que llamamos la manipulación de la información como lo fue la guerra del golfo en su día en el que las imágenes del petróleo derramado sobre las aves formaban parte de unas imágenes de archivo.

Comments No Hay Comentarios »

Charles Baudrillard

Baudrillard es un sociólogo francés postestructuralista interesado por la cultura postmoderna y tuvo gran repercusión en el arte tardíamente en autores como Meter Halley, barbara Kruger, Jeff Koons y Maim Steinbach.

Define la simulación como la generación de los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal. En principio lo real se refleja en los mass-media pero el resultado es que acabamos comparando nuestra realidad con un referente mediático convirtiendo nuestro mundo en hiperreal. Los mass-media actúan sin referente. Dicho de otra manera es el mapa el que precede al territorio. La abstracción ya no puede existir porque hay una ausencia de referente. Es lo que llama la precesión de simulacros y la liquidación de precedentes. Ante este hecho los valores pierden su función ya que no hay modelos y todo puede ser producido, no existen las verdades porque no hay referente ni objetividad, no existen utopías porque el signo pierde su valor, y no hay dios ni juez que nos indique una finalidad. Perdemos la ilusión porque no podemos pensar que otra realidad puede ser posible ya que al no haber referente toda opción siempre será un simulacro más.
Culturalmente nos hallamos en medio de una lógica de la simulación que no tiene ya nada que ver con la lógica de los hechos. Podemos simular una democracia a pesar que no se favorezca el diálogo ni la libertad de pensamiento –sin libertad de pensamiento no hay libertad de opinión ya que toda opinión queda inmersa en el discurso imperante. Para una democracia simulada es necesaria la disuasión de la que se encargan los mass-media con escándalos como el caso Watergate, es la teoría de la conspiración y del miedo la que nos mantiene disuadidos de no quebrantar las normas establecidas. Una vez que no hay valores debemos aceptar lo producido que nos mantiene en la rutina a la vez que nos dan escándalos de los que hablar de ellos pero siempre lo suficientemente lejanos para que no nos preocupemos. Todos nos acordamos que las diferentes modas informativas de la televisión, como lo fueron los perros asesinos, el síndrome de las vacas locas y actualmente podría serlo el maltrato escolar. La única arma absoluta del poder consiste en persuadirnos de la realidad de lo social: de la gravedad de la economía y de las finalidades de la producción. Se consigue destruyendo el referente para que todo lo que exista no sea más que simulacro, para que no podamos valorarlo. Se confunde el principio de realidad y el principio del deseo al no existir el valor, nos agrada lo que nos muestran, deseamos lo que vemos a pesar de ser un simulacro.

De este modo, se gira el dispositivo panóptico de vigilancia (vigilar y castigar) hacia un sistema de disuasión donde está abolida de la distinción entre lo pasivo y lo activo. Ya no somos nosotros los que miramos la televisión sino que es la televisión la que nos mira a nosotros como indica Baudrillard en el caso de los Loud. La disuasión provoca una implosión del sentido: todo lo que se crea sólo puede ser simulación por la falta de referentes verdaderos, y los signos hiperreales se van multiplicando en el seno de una sociedad en la que no se puede descartar ninguna opción. Ante cualquier hecho se crea un montaje oficial que marca una pauta de valor hiperreal, es lo que llamamos la manipulación de la información como lo fue la guerra del golfo en su día en el que las imágenes del petróleo derramado sobre las aves formaban parte de unas imágenes de archivo.

Comments No Hay Comentarios »

Algo que tenía ganas de escribir desde hace tiempo es una referencia a Gadamer y la hermenéutica (ciencia de la interpretación) y a Kuhn con su sociología de la ciencia. Gadamer define en Verdad y Método al hombre, define al individuo universal, al individuo de cualquier época y tradición. El hecho de que el individuo no pueda obtener un conocimiento completo no se define solamente por su finitud sino también porque la historia no tiene un objeto único de estudio, sino que va cambiando en base a la historia de cada momento. Kuhn explica que en cada momento histórico hay una ideología dominante que llama paradigma, esa ideología nunca explica completamente el mundo, por ello, cuando ese enigma no deja abanzar a la ciencia se cambia de paradigma. Las razones del cambio de paradigma, como razona Kuhn en “la historia de las revoluciones científicas”, no es racional sino que está motivado por movimientos sociales, como sería la inversión de dinero por parte de empresas con intereses particulares. Lo importante de todo esto es que estudiamos e intentamos entender el mundo a través de lo que nos enseñan, de lo que se piensa, del paradigma dominante. Ésto no sólo se aplica a la ciencia sino también a la vida, todos hemos observado las consecuencias de los cambios generacionales y las dificultades de nuestros mayores para adaptarse. De hecho cuanto mayores son más difícil es que se adapten.

Gadamer explica esta misma teoría aplicándola a la vida. La vida es un proceso de comprensión y vivimos insertos en una historia efectual (lo que sería lo mismo que paradigma). Lo que nos provoca el paradigma es que aunque “comprendamos” el mundo, seamos menos creativos y tengamos más prejuicios -que son los que nos impiden cambiar. Cada época tiene sus intereses por lo que la comprensión nos da una verdad parcial para cada época, la del propio paradigma. Para conocer al hombre universal un método adecuado es leer y profundizar en los conocimientos y escritos de otras épocas dado que así nuestros propios prejuicios chocarán con ideas diferentes y seremos conscientes de cuáles son nuestros prejuicios. Poco a poco iremos identificando nuestros prejuicios a base de plantearnos preguntas con las nuevas ideas chocantes. ¿Cuál es el problema? Que cada paradigma, cada ideología, no nos permite preguntarnos ciertas cosas, aunque nos libremos de algunos prejuicios cada paradigma encierra unos parámetros mentales de los que no podemos escapar. El problema no está en no poder encontrar la respuesta sino en la incapacidad de poder hacer la pregunta que nos libere del más gordo de nuestros prejuicios. En definitiva, lo que ésto significa es que nunca podremos llegar a conocer la verdad sobre nosotros mismos.

Gadamer define al individuo como un ser que vive, que cambia. Es un individuo en acción, es un ser histórico. Esta acción se negaría si por definición el individuo no tuviese conciencia y por ende buscase la verdad. Así mismo define Heidegger al individuo como el Dasein, el estar aquí y ahora. Con ello implica que el ser es histórico, es acción (el verbo indica acción) y se experimenta en el presente. Así el hombre vive el presente porque actúa para entenderse como ser histórico.

Comments No Hay Comentarios »

Cornelis Escher, "mano con esfera reflectante", 1935

Volviendo sobre el Quijote de Cervantes artificio y apariencia en don Quijote de la Mancha intentaré explicar la visión de la vida que intenta transmitirnos el libro ya que el artificio y la apariencia de la novela transcienden al ámbito del lector planteando cuestiones. Estas cuestiones a la vez que dan vitalidad al libro, plantean la cuestión al lector de si la ficción produce vitalidad. El mensaje de la novela sería que la vida produce ficciones y éstas vuelven sobre la vida animándola. Así en la novela la ficción empieza por don Quijote y sigue multiplicándose a lo largo de los personajes. Don Quijote tras el fracaso de la fantasía de la caballería andante sigue apostando por la fantasía, más tarde la de la vida pastoril. Como dice cide Hamete la vida es como una rueda, todo se repite siempre cuando avanza.

En el capítulo XII de la segunda parte don Quijote habla de la comedia de la vida, compara la comedia con la vida, en la vida cada uno representa su papel pero ante la muerte todos somos iguales, como iguales con los actores de una comedia cuando no la representan. Una imagen, por ello, bonita es la imagen de don Quijote luchando con su espada contra las marionetas del teatro de maese Pedro: se había creído la historia y quería ayudar a los personajes. Diferenciar qué es teatro y qué no lo es, es difícil; igual de difícil que no actuar y no cambiar en la vida.

Comments No Hay Comentarios »

Tras el año del Quijote ya en 2005 me surgió curiosidad por esta obra, en 2006 me lo compré y en 2007 me lo leí. Ahora toca pues el año de la reflexión. Mi idea sobre esta obra de Cervantes es que la novela cambia y se transforma, esto es, se desfigura el límite entre ficción y realidad. Ya desde un principio nos preguntamos: ¿Existió cide Hamete Benengeli o es un artificio? ¿Don Quijote es real o ficticio? Pero al mismo tiempo la novela nos muestra la misma dinámica a nivel de la relación entre los personajes, algunos de ellos mudan su condición: de cuerdos a locos como Alonso Quijano o Cardenio, mujeres se hacen pasar por hombres como Dorotea o Ana Félix, encontramos personajes que se convirtieron en pastores… y otros fingen ser: como Dorotea que finge ser la princesa Micomicona, Fernando para engañar a Dorotea finge ser su prometido o el barbero haciéndose pasar por doncella. Todos estos personajes están actuando como quizá Cervantes actúa bajo el nombre de cide Hamete Benengeli. Surge ahora la cuestión: ¿existe una intencionalidad en estos cambios, en la ficción?

Para mí esta novela se articula alrededor de dos ideas: imitación y engaño, o artificio y apariencia. El lector, de este modo, se ve sometido a la necesidad inconsciente de analizar este hecho para averiguar lo real de cada personaje y, por lo tanto, el sentido de la novela. Es así como el lector debe dudar para separar realidad y ficción, ver en las actuaciones imitaciones o dejarse engañar por ellas. Esta novela transciende el ámbito del lector obligándole a elegir. Seguramente no seré yo la primera persona que haya tenido estas ideas sobre el Quijote y seguro que muchos lo habrán relacionado con otras posteriores del barroco español. Bueno, por lo menos sirva la opinión para hacer un ranquing de interpretaciones.

Comments No Hay Comentarios »

Creo que hay una diferencia sustancial entre cómo eran antes las cosas y cómo son ahora, de la que se deriva la función de los museos. Si instruir es como adiestrar, comunicar y dar a conocer sistemas de conocimiento, la instrucción debe ser un método asociado al saber como la ciencia y disciplinas que enseñan normas.

La educación, sin embargo, no es necesariamente así, no se centra por norma en transmitir conocimientos, sino que opera sobre valores, enseña a comportarse. La instrucción se basa en la lógica científica de verdadero o falso y la educación no, más bien va vinculada a bueno o malo. La instrucción es demostrable mientras que la educación no, depende de la cosmovisión que se tenga en un momento dado.

Durante los siglos XIX y XX la enseñanza era básicamente instructiva porque la familia y la iglesia transmitían los valores. A finales del siglo XX esto cambia, las familias cumplen un papel más educativo que instructivo. El retroceso del nivel instructivo se refleja en los grandes museos, la televisión… que tienen que suplirlo. Estaríamos enfrentándonos a los museos de los grandes relatos y a la diversificación de los mismos.

Otro factor puede ser que el sector de los servicios cada vez crece más y que montar un museo puede ser una salida laboral. Realmente hoy en día hay muchos museos y de todo tipo –en Barcelona debe existir el Museo del Perfume que yo desconocía hasta hace poco. Sea por una cosas o por otra la tendencia actual de los museos es a ser cada vez más pedagógica, en las charlas que hemos tenido con diferentes museos muchos han criticado esta tendencia, como por ejemplo la directora del museo Marés. Pero, independientemente de la labor que realice el museo en tanto que a la instrucción, si no se explica lo que el museo muestra ¿no es como si simplemente no se mostrase? Al fin y al cabo buscamos una experiencia en el museo y no la indiferencia, y bien es sabido que todos los objetos no hablan por sí mismos.

Comments No Hay Comentarios »

Bad Behavior has blocked 20 access attempts in the last 7 days.