Posts Tagged “segundas vanguardias”
En el post sobre el informalismo hemos introducido el tema de la obra que ha de ser interpretada. Muchos artistas no explican su obra o la realizan sin ninguna finalidad a priori, esperan que el espectador haga un esfuerzo por entenderla. En este sentido Umberto Eco ha escribió un libro llamado “Obra Abierta” cuya tesis es que el lector reescribe el texto y se convierte así en el autor de la obra. Esto se explica porque la obra posee una polisemia, puede interpretarse encontrándose diversos significados en ella.
Muchas veces se critica que las obras de arte contemporáneas no son comprensibles, sin embargo pensando que las obras de arte nos dan pie a realizar interpretaciones, a reflexionar, sobre quien los ha producido y sobre el tema que trata, que al fin y al cabo no es otra cosa que la cultura misma en la que vivimos, la perspectiva sobre este punto de vista cambia. Cada usuario tiene una concreta situación existencial, una sensibilidad particularmente condicionada: determinada cultura, gustos, prejuicios personales, etc. de modo que la comprensión de la forma originaria se lleva a cabo según determinada perspectiva individual. Así las obras de arte nos ayudan interpretándolas a conocernos a nosotros mismos, sobre todo si contrastamos nuestra interpretación con la de otras personas.
Roland Barthes decía que la obra ha de ser abierta para que la obra de arte no muera por el paso del tiempo, con el cambio de paradigmas y conceptos culturales. La obra polisémica es la que puede sobrevivir en el tiempo. Esta es otra ventaja que ofrece la obra abierta.
Pero, ¿quién es entonces el creador de la obra? ¿quién es el que le da significado a la obra? ¿el autor o el lector? Barthes propone que si la obra es polisémica y el lector es el que la interpreta se produce la muerte del autor de la obra. Pero en mi opinión, ha de ser el autor el que, mediante la metáfora, nos de esta opción. Por ello, el autor es fundamental en este proceso de la interpretación de la obra, y seguramente, la obra haya sido motivada por una interpretación propia del artista.
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Con el informalismo comenzamos a hablar del arte de las segundas vanguardias, esto es, posterior a la segunda guerra mundial. En las segundas vanguardias se va perdiendo la figuración, la referencia a lo real, en mayor grado que en las primeras vanguardias. Así se avanza poco a poco hacia el arte más conceptual de la postmodernidad.
Este movimiento se dio en Europa entre 1950 y 1960. La posguerra provocó un momento de desánimo, de duda, de pérdida de proyectos, de absurdo, etc. que impulsó a los artistas a volcarse en sí mismos y a experimentar y buscar su propia verdad, por lo que el informalismo es un arte muy experimental.
El informalismo principalmente se plasma en pintura. Respecto a la técnica y a los temas cabría destacar que el informalismo tiende hacia lo abstracto mediante la mancha, el azar o la aleatroriedad del gesto. Rechazan el dibujo porque implica una idea previa y ellos quieren descubrirse a sí mismos en la pintura, por lo que esperan encontrar sentido a posteriori. Por este motivo en el informalismo no hay temas, sí técnica.
En general estas obras se alejan del placer estético, de hecho, Tapiés creía que sus obras eran manifiestamente feas. Las claves para saber que estamos delante de una obra informalista nos la dan sus subtendencias principales, las diferentes técnicas.
- En el informalismo matérico se utilizan materiales heterogéneos. Los tonos son neutros y se suelen mezclar diferentes materiales, consiguiendo diferentes texturas, y se aplica con diferentes utensilios, desde arpillera hasta las manos. Un representante de ello es Antoni Tapies.
 Antoni Tapies, “gran pintura con línea de puntos”
- El tachismo consiste básicamente en hacer manchas. La pincelada es suelta y se combina con manchas de óleo. Se combinan las manchas pinceladas veloces y gestuales.
 Georges Mathieu, “tensión”
- El espacialismo es un movimiento que se dio principalmente en Italia y que tiene como representante a Lucio Fontana, que escribió el manifiesto. Se caracteriza por introducir la tercera dimensión mediante la fagmentación de la obra, hace rajas y orificios. Esta técnica se denomina grattage.
 Lucio Fontana, “concepto espacial”
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 René Magritte, "las vacaciones de Hegel", 1958
Hace poco hablamos de Marcel Duchamp y del concepto de la muerte del arte. Pero antes de que se aplicase este concepto al arte Hegel ya habló, en el siglo XIX de la muerte del arte.
Hegel fue uno de los primeros en hablar del símbolo y pensaba que no era arbitrario, sino que el símbolo contiene el contenido. De este modo cualquier símbolo es descifrable. Repasa la historia del arte en función de la relación que ha habido entre forma y contenido. Una primera etapa fue la simbólica en la que el individuo se movía por naturaleza, por lo que prevalecía la forma sobre el contenido y resultaba difícil descifrarlo. En una segunda etapa, la clásica, forma y contenido estaban equilibrados. En la tercera etapa, el romanticismo, el contenido prevalecía sobre la forma, por lo que descifrar el significado del símbolo se hacía difícil. Si el mejor arte era el clásico, una vez de lo clásico desaparece se rompe la armonía y Hegel pronuncia su famosa frase “el arte ha muerto”.
El arte del siglo XX es un arte muy racional y muy poco sensible. Si el arte es fundamentalmente contenido, siguiendo a Hegel nos podríamos preguntar, ¿de qué se diferencia de otras disciplinas intelectuales como la ciencia o la filosofía? El problema de las vanguardias artísticas es que son rupturistas con el pasado. Al perderse la relación histórica se pierde el contexto y por ello es muy difícil descifrar el símbolo. El arte a menudo se ha copiado a sí mismo retomando el pasado y así no se pueden generar nuevos contenidos, aunque sí se hace un arte más comprensible.
Sin embargo, el punto de vista del artista sería diferente al del espectador. En el arte contemporáneo no es tan importante llegar al objeto, lo importante es el camino, y esto ha sido importante para el artista siempre. El arte no puede ser sólo copiar la realidad, el arte es un símbolo para el artista. La pregunta que surge es ¿el artista ha de explicar su obra?
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Los dos artistas que han tenido más influencia en el arte del siglo XX han sido Pablo Picasso y Marcel Duchamp. Picasso hizo una gran aportación al arte al llevarlo a un plano más abstracto, es un autor ecléctico que practica diversos estilos y que reinventa a sí mismo. Pero en mí opinión un autor del que se puede hacer más de una tesis doctoral por cómo ha influenciado en todo el arte posterior, ha sido Marcel Duchamp. Duchamp no sólo hace obras originales y rupturistas sino que además genera unos conceptos que se aplican en el arte de hoy en día incluso y que son necesarios conocer.
En sus inicios Marcel Duchamp experimenta con todos los estilos de su época, hace pinturas impresionistas, fauvistas, romanticismo, simbolismo, cubismo y futurismo. Por la guerra se trasladará a Estados Unidos y dará un gran impulso a este foco artístico que en las segundas vanguardias será el principal, derrocando a París. Se le ha relacionado con diferentes movimientos artísticos pero habría que decir que Duchamp no perteneció a ningún grupo.
Los conceptos clave de Duchamp son:
- La ironía. En su obra “hombre joven triste viajando en un tren”, de 1911/12 se plantea una incógnita, en el cuadro no se ve nada pero el título es muy descriptivo. Marcel Duchamp dirá que le salió la vena literaria.
 Marcel Duchamp, “hombre joven triste viajando en un tren”, 1911/12
- La ready made, el objeto ya hecho. Es la descontextualización de un objeto preexistente. En 1913 hizo la “rueda de bicicleta” que es la obra que se ve a continuación. Con este montaje el objeto pierde su utilidad pero se mantiene la idea de movimiento. El artista ahora es el creador conceptual de la obra, no tanto material.
 Marcel Duchamp, “la rueda de bicicleta”, 1913
- La provocación. Su obra “la fuente” de 1917 es un ejemplo claro de provocación y controversia. Duchamp cogió un urinario público y lo firmó como R. Mutt. La provocación consistió en que la exposición era de la Asociación de Artistas Independientes y que Duchamp estaba en el comité de selección. Duchamp, artista reputado, no presentó ninguna obra con su nombre pero sí lo hizo con el pseudónimo de M. Mutt, que le permitía estar en el anonimato. Cuando la junta de selección lo vio pensó que era una broma y finalmente Duchamp se descubrió como el artista.
 Marcel Duchamp, “la fuente”, 1917
- La muerte del arte. Frente a la idea del arte como belleza, Duchamp propone el arte como algo lúdico. El arte se baja de un pedestal. Parte de la crítica más conservadora cree que Marcel Duchamp contribuyó a destrozar la tradición artística: generó la tendencia a sobrepasar el límite basado en la negatividad ante la tradición. Las segundas vanguardias son deudoras de estas ideas.
- El azar. Esta idea se plasma en su obra “el gran vidrio” de 1943 y que consideró inacabada. Una obra que no se podía mover ni limpiar, y que con el paso del tiempo se rompió y ensució, lo cual al artista le pareció bien y la consideró acabada.
 Marcel Duchamp, “el gran vidrio”, 1943
- El misterio del artista. Duchamp nunca explicaba su obra con lo cual permanecía con una aureola de misterio. Esto ha contribuido a generar el mito en torno a Duchamp.
- Enviroment. Este concepto consiste en generar un ambiente, como una habitación entera. En su obra de 1966 “la cáscara, óleos, el gas del alumbrado” hizo una habitación entera en el museo de Philadelphia, que lógicamente no es trasladable y por ello no se puede comprar como tal. Esta habitación estaba cerrada y al mirar por una mirilla se veía el interior. Así el espectador se convertía en un voyeur.
 Marcel Duchamp, “la cáscara, óleos, el gas del alumbrado, 1966
En 1925 Duchamp decidió que ya no se iba a dedicar al arte pero años después, en 1934, realizó la caja verde y vendió 300 ejemplares de ella. En ellas estaban desordenados todos los documentos que escribió para hacer una de sus obras. El objetivo fue sacar dinero. Su actitud sarcástica ante el arte, de amor odio, duró hasta su muerte. Al final de su vida rechazó el arte y se dedicó a jugar al ajedrez.
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Muchas personas se asombran antes las obras de arte contemporáneas porque no las encuentran bellas o porque no ven ninguna excepcionalidad en ellas, se suele oir “¡si eso puede pintarlo mi hijo!”. El arte contemporáneo es difícil de entender. De hecho, los museos de arte contemporáneo a menudo pecan de no explicar las obras pensando que las obras se expresan por sí mismas. Solamente hace falta hablar con algunos amigos para darse cuenta de lo perdidos que están en el arte contemporáneo. Quiero inaugurar esta sección con el fin de ir esclareciendo y dando unas pautas sobre el arte contemporáneo, no tanto sobre los artistas, que ayuden a entender el mundo del arte actual.
Para ello explicaré las claves de diversos movimientos artísticos comenzando por las vanguardias. Este va a ser un camino largo de recorrer pero espero que no resulte arduo.
Se denominan primeras vanguardias a los movimientos que surgen en 1905, movimientos como el fauvismo en Francia y el expresionismo en Alemania. Esta época se caracteriza por el trasvase de tendencias cuyo hilo conductor es el dinamismo de lo moderno: los automóviles, el trabajo… es algo compartido por todos los europeos. El centro artístico y generador será París.
En 1933 por la influencia nazi las primeras vanguardias serán vistas como un arte degenerado y surgen las segundas vanguardias. Debido a la segunda guerra mundial habrá un éxodo de artistas hacia Estados Unidos que se convertirá en el nuevo centro artístico, concretamente Nueva York. Se impone el rechazo o la ruptura con el pasado y la originalidad se consolida como un valoren alza.
Worringer tiene una interesante teoría, teoría que expone en “abstracción y naturaleza”. En pocas palabras dice que cuando se vive una época optimista el arte tiende a ser realista y que cuando es una época decadente el arte es más abstracto. Él explica cómo se entiende este fenómeno a lo largo de la historia pero lo que a nosotros nos interesa es que el el siglo XX hay una gran tendencia hacia lo abstracto y, según Worringer, es porque se respira cierto pesimismo e inconformidad. Con lo abstracto se intenta huir de la realidad.
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