Archivo de la Categoría “MUSEOGRAFÍA”
 Sala del museo Singer Laren en Holanda
Hace tiempo que hice un proyecto para un master que realicé en el que teníamos que desarrollar un proyecto cultural para unas ruinas imaginarias. El proyecto incluía plantear un museo para estas ruinas y gestionar la colección para que resultase interesante. Nos facilitaron una lista de piezas y el valor de las mismas. Había muchos tipos de piezas diferentes y algunas colecciones eran mucho más ricas que otras. Sin embargo, a la hora de realizar un discurso coherente y atractivo nos encontrábamos con el problema de que si exponíamos todas las piezas más relevantes el discurso quedaba descompensado. Por ejemplo, tendríamos que dedicar mucho más espacio a una temática o a una época que a otras, cuando todas ellas eran igual de importantes. Otro problema que se nos planteaba era el de la conservación. Ciertas obras no podían estar expuestas permanentemente porque sufrirían un gran desgaste.
Lo que mi grupo planteó fue que la exposición permanente fuese temporal ¿Cómo se entiende esto? Planteamos algunos items en el discurso que pensamos que eran fundamentales. Cada item tendría una sala y en ella se expondrían, por un lado las piezas que acompañasen al discurso, y por otro lado una pieza que consideramos estrella. La pieza estrella debía ser una de las piezas más valoradas de la colección y tener un lugar central en la sala, mientras que las secundarias se encontrarían a su alrededor y complementarían el discurso de la primera, aportando matices. Las piezas estrella se irían reemplazando sin necesidad de que las secundarias tuviesen que hacerlo. Así, frente a un discurso único planteábamos una exposición múltiple, que daría dinamismo al museo, a la vez que se dejaba descansar a las piezas. Dinamismo porque aquellos amantes de la arqueología tenían un incentivo para visitar más de una vez el museo y dinamismo porque el cambio generaría la oportunidad de realizar nuevas actividades en torno a las obras estrella, sin alterar el contexto explicativo.
A mi, no es ni siquiera necesario decirlo, me encanta ir a los museos, contrastar lo que uno conoce con la nueva información que se nos aporta, con los nuevos contextos o puntos de vista. Todo esto es muy enriquecedor pero también hay quienes acuden a los museos para descubrir algo nuevo que desconocen por completo. Los museos tienen que ser aptos tanto para los que conocen un tema como para los que lo ignoran y saber hacer nacer en ellos la curiosidad y la inquietud. Si se exponen un gran número de piezas, si el discurso se complica o si la exposición resulta demasiado larga, este objetivo no se cumple. Considero que una exposición permanente temporal sí cumple estos fines.
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Escrito por Ester en MUSEOGRAFÍA, tags: Público
¿Son necesarios los textos en los museos? ¿Cuál es el punto justo para que no sean excesivos? Está claro que los textos nacen de la necesidad misma de las piezas que ellas solas no se pueden explicar. El problema es que cuanto más explicamos más cansamos al visitante y al final menos atiende acerca de las piezas. Lo que se intenta hacer es buscar el punto justo en cada exposición y no cansar al visitante.
La finalidad de los textos, ciertamente, es instruir al público, para hacerlo de una manera atractiva y cómoda se hacen servir diferentes tipografías, tamaños, lenguas, materiales, extensión, visibilidad o recursos asociados como las luces focalizadas. Algo muy importante es la visibilidad ya que sino el texto pierde su función. En la exposición del CCCB de El Apartheid o el espejo sudafricano, por ejemplo, además de haber mucha letra ésta se presenta de color gris sobre un soporte de cartón. La consecuencia es, por supuesto, que pasado el primer ámbito ya no te apetece leer más. En esta misma exposición por ejemplo las cartelas se encuentran muy lejos de las obras, cartelas y obras se amontonan en dos grupos diferenciados, con lo cual tienes que contar la posición de la imagen que te interesa y correr a mirar la cartela para ver qué representa, y así sucesivamente una a una. Las cartelas además nunca han de ser usadas como libro de texto sino que esto ha de hacerse en los paneles dispuestos para ello.
Otra cosa que me parece muy importante es la cantidad de texto que haya, porque, aunque cada uno tenga diferente capacidad de atención, todos nos cansamos leyendo de pie. Claro está, que la mejor forma de leer no es de pie en una sala sino que cómodamente en casa. Por ello los museos establecen niveles de lectura que son cinco: el título, el subtítulo descriptivo, el texto general, los textos específicos que acompañan la imagen y las cartelas. Las dos últimas sirven para el visitante más curioso mientras las tres primeras sirven para todo tipo de público. Además estos textos pueden venir en diferentes formatos como audiovisuales, PDAs, audioguías.
Hay que decir que muchas veces aunque veamos mucha letra esto es debido a que se coloca en diversos idiomas, en cuantos más se pongan a más gente llegarán pero también habrás de acortarlos, así que normalmente se intenta buscar un término medio. Lo malo de poner diferentes idiomas es que normalmente se prioriza uno y mientras que unos leen cómodamente otros tienen que dejarse los ojos o agacharse. A mí esto nunca me ha gustado nada porque si el idioma principal está en negro ¿qué mal puede hacer que el resto también lo estén? ¿Por qué los colocan en colores que se vean menos?
Volviendo al texto hay que decir que su función es introducir, reforzar las imágenes, dar instrucciones u ofrecer detalles. Sin embargo, el nivel instructivo más básico es el que siempre ha de quedar y se suele llevar a cabo a través de los textos introductorios. Se suele decir que para que una exposición sea comprensible debe llevar (±)7 ideas o una gran idea. Si es más de una idea, ésta se puede explicar a través de diversos recursos –que es recomendable porque siempre nos ayudan a descansar- y se puede bifurcar, además, se suele adaptar mejor al comisario. Presentar sólo una gran idea también es posible, para llevarla a cabo se puede trabajar mediante una variedad de recursos. Presentar una sola idea parece más pobre que hacer un discurso lineal. Parece ser que suele funcionar mejor la de (±)7 ideas. Desde la inexperiencia, lo que sí parece es que es mucho más adaptable ésta última a diferentes contenidos expositivos y seguramente sea más propicia para mostrar un tema desde un punto de vista progresivo. La de (±) 7 ideas se adapta mejor a los comisarios porque permite bifurcar más la exposición del tema y, bien es sabido, que los comisarios siempre se quedan con ganas de explicar más y más cosas en sus exposiciones.
Presento aquí un Powepoint con algunas imágenes de texto que yo he ido encontrando por los museos. Además de encontrar textos de ámbito muestro otras formas de utilizar el texto, con una finalidad estética por ejemplo. También podréis comprobar que hay textos que se ven realmente mal y que no son precisamente cortos. Así que ya juzgareis que os parece los más adecuado.
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Escrito por Ester en MUSEOGRAFÍA, tags: Público
En el escaparatismo se utilizan diversos medios para vender los productos, tal y como ocurre cuando queremos que algo sea atractivo y llame la atención. Muchas de las estrategias de los escaparates pueden relacionarse con las de los museos como por ejemplo el contraste de colores, el dinamismo en la presentación, el minimalismo de la boutique, cambios de escaparate constante… Algunos productos son de toda la vida y no necesitan una especial presentación, se suele relacionar con lo artesanal, por el contrario en otros casos un objeto adquiere su valor cuando es colocado en un marco o vitrina. Algunos tienden al horror vacui, otros utilizan otros medios, tal y como sería el olor a chocolate en las tiendas que lo venden.
Si quisiésemos dar un mensaje claro lo mejor sería hacerlos por distintas vías. Muchas veces nos encontramos, sin embargo, que los escaparates muestran una tendencia clara hacia un tipo de público para ser más efectivos, para conseguir que más gente entre en la tienda. Por otro lado, en general hay que pensar que las diferentes tipologías de escaparates representan diferentes tipos de público: el público fijo, el turista… Como el público es versátil el escaparate o museo ha de serlo también para llegar al máximo de gente posible. Ambas estrategias son contradictorias pero funcionan igualmente bien. Por ejemplo, una zapatería de toda la vida expone su calzado clásico para que sepas lo que vas a encontrar, se buscaría un público ya fidelizado anteriormente o que tenga claro lo que quiere, ya que no suelen ser tiendas de grandes novedades. El ejemplo contrario sería una chocolatería que presenta la comida como si fuesen piezas de joyería pero que nos hace llegar un olor tradicional y mediante rodillos nos muestra que su trabajo es artesanal.
En general he analizado diversos tipos de escaparates de los que he podido ver por Barcelona que se muestran en el powerpoint. En lo que más me he fijado es en cómo atraen a la gente. Para que un producto tenga salida, sea cual sea, lo primero que hay que provocar es la curiosidad, hay que llamar la atención de alguna manera, sorprendiéndolo o llamándolo a gritos.
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Cuando hablamos de modelos interactivos hablamos de las audioguías, de los bustos parlantes, de estadual que dialogan, de dioramas, de escáner interactivos, de libros virtuales, de maquetas interactivas, de maquetas dedicadas a personas invidentes, de módulos de botones, de módulos de cajones, de módulos de datos PDA, de módulos multimedia, sonoros o integrados… Estudiamos que hay un tipo de gente que se llaman cinestésicos cuya forma de aprendizaje es principalmente el práctico. A estas personas les gusta mucho manipular objetos. En el fondo, seamos cinestésicos o no, a todos nos gusta la manipulación de objetos cuando no sabemos para qué sirven. Ésto se comprueba en los museos por ejemplo en la a todos nos llaman la atención los objetos que se pueden manipular.
Si yo tuviese que definir con una palabra este atractivo lo denominaría curiosidad. Yo creo que gran parte de los interactivos juegan con ese factor. Te sueles preguntar ¿y si aprieto este botón qué pasará? Además, como normalmente no son de larga duración no se suelen hacer ni largos ni pesados, y como son simples sirven para todas las edades y no hacen diferencias entre niños y mayores –muy importante en el caso de las familias.
¿Un museo con todo interactivos sería aburrido? Desde luego yo, si tuviese que elegir un recurso como único en una exposición intentaría que fuesen los interactivos porque plantean que la forma de aprendizaje se haga por la diversión, la curiosidad y la experimentación. Precisamente en los lugares donde hay muchos interactivos es en los museos de la ciencia, lugares a donde, por cierto, me gusta mucho ir. De hecho es una de las tipologías de museos más exitosas. En estos museos la interacción empieza en la curiosidad que puede ser provocada por la originalidad o el misterio, incluso por una prohibición tal y como se ejemplifica en el Powerpoint, sin duda curiosidad será la palabra que más haya repetido.
También se pueden ver las cosas desde otro ángulo, ¿debe ser el museo un espacio lúdico? Donde se banalicen y falseen los contenidos quitándoles su rigor para que no sean aburridos. ¿Deben ser los museos como Port Aventura? Los museos en teoría no deberían competir por los visitantes porque tienen otra función. Es evidente que las nuevas tecnologías han representado un nuevo mundo en el museo pero los multimedia son peligrosos cuando se convierten en las piezas expuestas. Además muchos de los multimedia tienden a la obsolescencia en un tiempo muy corto y hay que tener mucho cuidado con ello.
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Escrito por Ester en MUSEOGRAFÍA, tags: Público
Hay muchos recursos asociados en los museos que dependen unos de los otros, pero el caso del que quiero hablar es el de los audiovisuales. Los audiovisuales muchas veces van acompañados de una escenografía, de texto, de interactivos… tal y como se muestra en el Powerpoint. Los audiovisuales pueden tener muchas funciones pero yo destacaría que a menudo en las exposiciones, sobre todo en las permanentes, se utilizan como zonas de descanso; tras estar dando vueltas durante un largo tiempo por la exposición siempre es agradable sentarse y aprovechar para continuar viendo la exposición. El problema de los audiovisuales a diferencia de otros recursos es que discurren en un espacio y un tiempo. Si llegamos a mitad de un audiovisual nos cuesta mucho esperar a que empiece de nuevo, nos sentamos para descansar y vemos sólo un fragmento. Se suele intentar que no sean excesivamente largos para evitarlo. Por ello están muy bien los museos que tienen una programación u horarios, así puedes volver más tarde y continuar viendo la exposición mientras tanto.
Los audiovisuales presentan una gran ventaja para realizar un discurso que evolucione porque cuentan con el tiempo. Además, convenientemente ubicados, pueden ser muy emotivos ya que nos sumen en una atmósfera propia que es muy difícil conseguir con otro tipo de recurso. Los audiovisuales pueden destacar por otras cosas, a veces las proyecciones se hacen, no tanto por su contenido, sino porque contextualizan las obras. La finalidad de ellas no es que observes el audiovisual entero sino que simplemente es un recurso añadido a una escenografía. El límite entre escenografía y audiovisual, por ello, no está muy claro porque si en un recurso se aplican ambos ¿Cuál podríamos decir que predomina? Yo considero que el audiovisual suele tener más fuerza que la escenografía normalmente porque nos envuelve de una manera que las escenografías normalmente no hacen, dado que son de pequeño tamaño. Lo que últimamente me ha llamado la atención, es que hay mucha innovación respecto a soportes en los audiovisuales, lo cual siempre llama la atención y acerca este recurso un poco más hacia la interactividad.
En general se pueden clasificar los audiovisuales según:
- Su función u objetivo: ambientar, recrear, contextualizar, ampliar información, pensar procesos, analizar, ser una zona de descanso, impactar, provocar, motivar…
- Su diversidad de recursos como el audio, video, diálogos, locuciones, música…
- Su ubicación: en una sala aparte, dentro de un itinerario. Depende donde lo pongamos tendrá diferente finalidad, si lo ponemos en la entrada será una introducción, una motivación especial… si lo ponemos a lo largo de la exposición servirá para cambiar el ritmo de la gente… y al final serviría de síntesis.
- Su mensaje a transmitir: si es implícito o explícito, para matizar información, para transmitir una idea concreta… el mensaje es muy importante, por eso se ha de seleccionar un guión con las ideas más destacadas.
- Sus aspectos técnicos como materiales, superficies. Siempre hay que tener cuidado con la distancia de proyección, la entrada de luz…
- La atención del público: se pueden ofrecer diversos niveles de lectura, diversos idiomas, se ha de tener tiempo para atender…
Éste es un video grabado en la exposición En Transición del CCCB. Había una pantalla circular dividida en cuatro tramos. Primero se oye un meeting por un lado, una contestación por otro, empieza la manifestación, y de repente todos gritan. Tienes la sensación de formar parte de ella. Es muy efectista y resulta emotiva. Me impactó.

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Escrito por Ester en MUSEOGRAFÍA, tags: Público
Hemos tenido que hacer un trabajo acerca de las escenografías en los museos, la verdad es que cuando pensaba en ellas antes de buscarlas me preguntaba ¿dónde puedo encontrar yo escenografías? Al final resultó que me las encontré en muchos museos.
Acostumbrada a ver museos principalmente de arte, cuyos recursos muchas veces son mínimos, ver museos con otros contenidos es completamente diferente. Cuando se explica un contenido más allá de la exposición simple del objeto se tiende a tener una orientación en el discurso que exige que se explique, que se razone… Los museos que no son de arte muchas veces tienen que explicar discursos y no suelen tener muchos objetos que hablen por sí mismo, como son las obras de arte, por ello tienen que acudir a otro tipo de recursos para evocar los conceptos principales de su discurso. Esto ocurriría en museos de arqueología donde encontramos maquetas o reconstrucciones, de historia, de ciencia donde más que objetos reconstruyen fenómenos… Lo que necesitan estos museos muchas veces es recrear, evocar algo no presente.
Normalmente si el objeto es real se colocaría una delimitación física, un cartel, una vitrina, peana, vigilante de sala o una escenografía en un solo color para que no se pierda la atención sobre la pieza. El nivel de detalle es importante, suele señalar si estamos ante una recreación de un objeto y su contexto, o de un concepto, en el caso del último demasiado detallismo no es necesario. El problema de estos museos es que sus recursos suelen ser caro.
Efectivamente, una escenografía, y si es realista más, suele ser muy cara. Lo malo de las escenografías es lo mismo que ocurre con las nuevas tecnologías o el diseño en la museografía, que aunque te gastes mucho dinero se quedará caduco en unos años, sobre todo en los modelos de personas que son muy difíciles de hacer. Pasados unos años o el museo se queda obsoleto o tienes que volver a gastarte mucho dinero. La museografía es como una moda y adaptarse a ella sale muy caro. En el siguiente Powerpoint veremos algunos ejemplos de escenografías que nos podemos encontrar en los museos.
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